No ha habido partido en el que se haya pasado tan rápida y habilidosamente la pelota.
Y si resulta difícil poner precio a lo que un equipo puede significar para una ciudad, qué decir de la propia vida, uno de los pocos bienes que adquirimos sin garantía ni piezas de recambio, pero que sí admite rebaja.
Y es que la DGT planea lanzar una campaña que permita a los jóvenes invertir un único euro al día para la obtención del carné de conducir, a cambio de que participen en un programa de seguridad vial; sería peor que, como las brujas de antaño, les pidieran a su primogénito, pero, con todo, me cuesta confiar en la relación de la iniciativa teórica con una disminución práctica de los accidentes.
En Australia han probado a relacionar el exceso de velocidad y la falta de masculinidad en un elocuente «Conduces deprisa. Nadie cree que la tengas grande», porque, paradójicamente, lo que más parece doler al personal es que le toquen el sexo; bien especulando con el tamaño, bien coartando la libertad de elección o bien anulando toda posibilidad; es el caso de la niña egipcia muerta por una extirpación de la razón en general y la ablación de su clítoris en particular.






