El Real Madrid mantiene vivas sus aspiraciones al título de Liga tras imponerse por 1-2 en su visita a Balaídos, gracias a un tanto del brasileño Robinho, que dejó sin premio a un Celta de Vigo que puso más ganas y juego que los madrileños para llevarse el triunfo.
Los de Fabio Capello, aunque con el mismo once que empató 3-3 hace unas semanas con el Barcelona, no mostraron apenas nada del espíritu del Camp Nou, y se comportaron como un conjunto bastante plano, que dejó toda -o casi toda su suerte- a un error del rival o a una genialidad de alguna de sus estrellas.
Por su parte, los de Fernando Vázquez, también necesitados aunque por motivos bien diferentes, decidieron, al igual que ocurrió ante el Barcelona o el Valencia, salir desde el primer instante a por el partido, jugándole de tú a tú a los blancos y ofreciendo su cara más atrevida, lo que a la postre no valió de mucho, pues el Celta se vio condenado por sus propios errores.