Sólo horas después de que el presidente de EEUU, George W. Bush, les pidiera apoyo para reforzar las tropas en Irak, los demócratas han aprobado hoy en el Senado una moción de rechazo a su plan, que no es vinculante pero que también respaldan algunos republicanos.
El texto, aprobado por el Comité de Exteriores del Senado por 12 votos a favor -incluido un senador republicano- y 9 en contra, precisa que el envío de más soldados a Irak "no es de interés nacional".
Uno de sus promotores, el presidente del Comité y aspirante demócrata a la Casa Blanca, Joseph Biden, ha explicado que esta iniciativa, que es más bien testimonial, no persigue "incomodar al presidente o demostrar su aislamiento", sino que "es un intento de evitar que el presidente comenta un error significativo".
Una vez pasado el trámite en el Comité, los demócratas van a remitir esta resolución al pleno de la Cámara Alta, para su debate y posterior votación, previsiblemente la próxima semana.
Discurso de Bush sobre el Estado de la Unión
Consciente de estar ante una sala en la que predominaban los críticos con su gestión en Irak, Bush ha mostrado su tono más conciliador en su sexto discurso sobre el Estado de la Unión, que ha comenzado con alabanzas a la nueva presidenta de la Cámara Baja, la demócrata Nancy Pelosi, y con un ramo de olivo para el partido de la oposición.
En el texto se han eliminado el tono desafiante de otras intervenciones, como cuando tildó de "eje del mal" a Irak, Irán y Corea del Norte, o el optimismo sobre el rumbo de la guerra en Irak.
La reacción a sus palabras también fue diferente esta vez. Los legisladores le han interrumpido mucho menos con sus aplausos y gran parte del hemiciclo, incluida Pelosi, sentada detrás del podio, no se ha incorporado cuando los correligionarios de Bush se han alzado para ovacionarlo.
Todo menos la derrota
En el discurso Bush ha tratado ganarse el apoyo de ambos grupos a su plan para aumentar en 21.500 soldados los efectivos en Irak. El presidente ha subrayado que esta estrategia conlleva "la mejor posibilidad de éxito" y que las consecuencias de una derrota en el país árabe serían "graves y enormes".
Asimismo, ha augurado que si las tropas estadounidenses se retiran de Bagdad antes de que la ciudad esté segura, "el Gobierno iraquí sería avasallado por los extremistas". El resultado, a su juicio, una batalla "épica" entre los extremistas chiítas, con apoyo de Irán, y los suníes, con respaldo de la red terrorista Al Qaeda, que podría llevar a un conflicto en toda la región, ha alertado Bush.
Otras cuestiones
Aunque Irak y el terrorismo dominaron el discurso, como ha sido la tónica en los últimos años, Bush ha tocado de forma más breve otras cuestiones. Uno de los más esperados era el cambio climático y la dependencia energética, pues la Casa Blanca había adelantado que serían asuntos principales de la intervención.
Bush ha reconocido por primera vez que el calentamiento global es "un desafío serio" y ha apostado por las nuevas tecnologías para abordarlo, pero no ha mencionado de establecer límites máximos de emisiones de gases nocivos. EEUU es responsable por un cuarto de la contaminación con dióxido de carbono en el mundo, pero su Gobierno sólo habla de metas voluntarias para ralentizar el aumento de las emisiones.