Lunes, 6 de noviembre de 2006
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POLÍTICA

Publicado: 16:16

las apuñaló en mayo de 2004
Condenado a 40 años el mosso d'esquadra que mató a su esposa y a su suegra
El tribunal ha aceptado la pena máxima que pedía la fiscal y también obliga al condenado a pagar unas indemnizaciones de 300.000 euros
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La Audiencia de Barcelona ha condenado a 40 años de prisión al mosso d'esquadra Josep Lluís Rua por matar a puñaladas en mayo de 2004 a su esposa y a su suegra y simular que fueron víctimas de un atraco, después de que un jurado popular le declarara culpable de dos delitos de asesinato con alevosía.
La sección tercera de la Audiencia de Barcelona basa su sentencia en el veredicto del tribunal popular, que por siete votos a dos consideró al mosso d'esquadra autor de los crímenes de su mujer, Silvia Codina, y de la madre de ésta, María Engracia Alvarez, cometidos en mayo de 2004 en el domicilio familiar de Llicá de Vall (Barcelona), según informaron a Efe fuentes judiciales.
Atendiendo a la agravante de parentesco, la Audiencia condena a Rua a 40 años de prisión -20 años por cada asesinato-, como pedían la fiscal y la acusación particular, la pena máxima que se podía imponer al acusado, que ingresó en la cárcel de Quatre Camins el pasado 27 de octubre, nada más conocerse el veredicto del jurado.
En materia de responsabilidad civil, la sentencia condena a Rua a indemnizar a cada una de sus dos hijas, Rita (de 5 años) y Nora (de 2), con 180.000 euros por la pérdida de su madre; a Ana y Jaume Codina, sus cuñados, con 60.000 euros cada uno, y a Jaume Codina Gisbert, su suegro, con otros 60.000 euros.
Para declarar culpable a Rua, la sentencia recoge el veredicto del jurado popular, que se basa en la pluralidad de indicios que apuntan a que el robo fue simulado. Así, el juez considera probado que el vidrio de la puerta de entrada fue roto con un cenicero de dentro de la vivienda, que no se echó en falta nada de valor, que sólo se registraron los cajones de una habitación y que varias joyas estaban esparcidas por la terraza como si hubieran sido lanzadas intencionadamente.
Pruebas determinantes
Además, el jurado fundamenta su decisión en el hecho de que el reloj del acusado fue hallado bajo el cadáver de su esposa, lo que, en su opinión, demuestra que éste lo perdió al arrastrar o manipular el cadáver.
También argumenta el juez que las heridas que el acusado tenía en la mano tras el doble crimen podían ser, a la luz de las pruebas forenses, producidas con el cuchillo con el que acabó con su mujer y su suegra, y que su reacción cuando encontró los cadáveres no fue la propia de alguien que se topa con una escena "tan agresiva y violenta".
En opinión del tribunal que lo ha juzgado, tampoco es sólida la coartada del acusado, que aseguró que mientras ocurría el doble crimen se encontraba en una casa que estaba construyendo el matrimonio, ya que su coche no fue visto estacionado en esa vivienda y, además, los vecinos del domicilio familiar declararon que el vehículo no se había movido de allí.

 
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