La policía francesa ha localizado dos furgonetas utilizadas por ETA en el asalto a una armería de localidad de Vauvert en el que la banda terrorista se apoderó de 350 pistolas y revólveres. Uno de los vehículos fue encontrado a unos veinte kilómetros de distancia de la empresa robada y el segundo a unos trescientos, según han informado fuentes relacionadas con la investigación.
Los miembros de ETA que llevaron a cabo el robo durante la tarde y noche del lunes utilizaron para huir de las instalaciones asaltadas al menos dos vehículos, uno de ellos perteneciente a la propia empresa robada. Este vehículo, una furgoneta cuya marca no se ha precisado, fue abandonado a unos veinte kilómetros de la localidad de Vauvert, donde se cometió el robo.
Fuentes policiales indicaron que los terroristas no quisieron arriesgarse a circular durante mucho tiempo con ese vehículo y por ello lo utilizaron para alejarse del almacén robado con parte de la carga que luego fue trasvasada a otro vehículo. La furgoneta de la empresa Sidam fue abandonada intacta, sin que los miembros de ETA le prendieran fuego, como acostumbran a hacer cuando dejan vehículos que han utilizado previamente. En el interior de este vehículo se encontraron cajas vacías correspondientes a la armería asaltada.
La segunda furgoneta encontrada ayer era una Citroen Berlingo de color gris que fue descubierta ayer por la tarde en la localidad de Monteils, a unos treinta kilómetros al norte de la ciudad de Montauban (Departamento Tar et Garonne) y a unos trescientos del lugar del robo.
Borrar las huellas
Los terroristas habían prendido fuego a la Berlingo para borrar las huellas que pudieran haber dejado durante los meses que la han tenido a su disposición. Este vehículo, según las fuentes consultadas por esta agencia, fue robado el 28 de marzo, apenas seis días después de anunciada la tregua, en la localidad de Peyriac Minervois, a unos veinte kilómetros al noreste de Carcassonne, en el departamento de Aude.
Expertos de la Policía científica se han hecho cargo de la inspección de los dos vehículos para tratar de encontrar huellas, tanto dactilares como biológicas, que permitan identificar a los miembros de ETA que han utilizado los vehículos.
La Subdirección Antiterrorista de París, por su parte, se ha hecho cargo de las investigaciones del robo de las armas en el que intervinieron con seguridad dos hombres y una mujer, aunque se sospecha que el número de etarras participantes pudo ser de cuatro o cinco.
Con el uniforme de gendarme
Las autoridades francesas han confirmado que uno de los etarras que intervino en el asalto iba disfrazado con un uniforme de la Gendarmería procedente del robo sufrido el 5 de marzo pasado por dos agentes de este cuerpo en Figeac. El falso gendarme fue el encargado, sobre las siete de la tarde del lunes, de llamar a la puerta del domicilio del hijo de los propietarios del almacén de armas, en la localidad de Vestric et Candiac, para no despertar sospechas. En el interior de la casa se encontraban la esposa del titular de la vivienda con sus dos hijos de corta edad. La mujer franqueó la puerta al supuesto gendarme, momento en el que hicieron su aparición otros dos etarras encapuchados, un hombre y una mujer.
La mujer y los niños fueron secuestrados como rehenes para obligar a la propietaria del almacén de armas a franquearles la puerta a la empresa, quitar las alarmas y abrir las cajas fuertes en las que estaban guardabas las pistolas y los revólveres.
Mientras la gerente de Sidam quedaba atada y amordazada en la sede de la empresa, la madre con sus dos niños era trasladaba en su propio coche hasta un camino de la localidad de Calvisson, donde fue amarrada al volante del coche con las esposas robadas a los dos gendarmes de Figeac. Las esposas tenían grabado el símbolo del cuerpo militar francés e, incluso, el nombre del agente al que pertenecían. La mujer y los niños tuvieron que permanecer en el campo hasta que fueron encontrados pasadas las siete de la mañana del martes, cuando ya llevaban más de doce horas privados de libertad.