![]() Senderismo en los alrededores del cañon del Ebro (Burgos). / EL CORREO
|
| GUÍA DEL VIAJERO |
| Llegar: A Quintanilla Escalada se llega a través de la N-623 Burgos-Santander. Desde Bilbao, se puede ir a Pesquera a través de Villarcayo. Una vez culminado el puerto de la Mazorra, se toma la desviación de Dobro a la derecha. Paseos: Quienes no dispongan de tiempo para recorrer la ruta del Cañón del Ebro pueden hacer pequeños paseos para conocer la zona, como el que va de Valdetateja hasta la ermita de Santa Elena y Centola; o los que discurren por la ribera del Ebro desde Quintanilla Escalada. Merece la pena visitar Orbaneja del Castillo, uno de los conjuntos rurales más bellos de España Centro de Turismo Rural El Arco: T 947571378 www.elarcopesqueradeebro.com Rutas al Cañón: T 947571016/ 630858334 |
El río divide en dos al primer núcleo urbano. En la margen derecha, llama la atención la esbelta torre de la iglesia. El recorrido comienza en una pista frente a la estación de servicio. El primer tramo es especialmente interesante, no sólo porque permite admirar una flora singular, como el madroño, sino porque es aquí donde se encuentra la ermita románica de la virgen del Ebro, del siglo XV. Este punto sirve de base a numerosos grupos de espeleología.
El comienzo del cañón, de especial belleza paisajística, llega hasta la central hidroeléctrica El Porvenir y enlaza con la ruta que viene de Valdelateja. Este pueblo burgalés emerge en medio de una peculiar orografía esculpida por los ríos Rudrón y Ebro. Sus orígenes medievales quedan patentes en la arquitectura de la zona y en los restos hallados en torno a la actual iglesia, dedicada a Santa Eulalia. Las casas, totalmente reformadas, adquieren vida con la llegada de los veraneantes y el buen tiempo. Durante el invierno, buena parte de ellas permanecen cerradas.
Casas blasonadas
En ningún momento hay pérdida, ya que el sendero está señalizado con indicaciones blancas y amarillas. Si la densa vegetación lo permite, es posible apreciar cómo el Rudrón vierte sus aguas al Ebro. La ruta discurre en todo momento junto al cauce fluvial, en un paraje de gran riqueza botánica. El Ebro se mueve sinuoso entre las altas paredes rocosas, morada del buitre leonado. El camino finaliza en Pesquera de Ebro, donde el río se ensancha y sus escarpadas paredes moderan su carácter inaccesible. Este conjunto urbano sorprende por sus palacios y casonas blasonadas de los siglos XVI, XVII y XVIII. De hecho, es uno de los pueblos con mayor densidad de escudos nobiliarios de la provincia de Burgos. Uno de ellos presenta una curiosa inscripción: ‘Iesus Maria. Esta es casa de placer i la gente de alegria. Abe María. Año 1712’.
Las casas señoriales fueron levantadas en la época medieval con una magnífica sillería caliza y sus puertas se reforzaron con arcos semialmohadillados de medio punto. Muchos hombres ilustres construyeron su vivienda en Pesquera de Ebro, entre ellos, el capitán de los tercios de Nápoles Juan de Escalada. Él, como otros muchos, eligieron este recóndito paraje de belleza inigualable como lugar de pesca, tal y como su propio nombre indica.
También destaca la arquitectura popular, con las típicas solanas montañesas y algunas chimeneas encestadas, la iglesia de San Sebastián, el elegante puente medieval y la ermita situada en uno de sus extremos, dedicada a San Antonio y construida en pleno siglo XVIII. El pueblo cuenta con un nuevo mirador, de reciente construcción, desde el que admirar toda la magnitud del paisaje.
Pueblo ‘abandonado’
Para iniciar el camino de vuelta hay que cruzar el puente y ascender por la carretera hasta alcanzar un cruce. En este punto, es interesante desviarse por una estrecha senda que conduce a Cortiguera y visitar el pueblo, sólo supuestamente abandonado, ya que en él viven dos familias de forma permanente. Algunas casas han sido rehabilitadas, pero lo cierto es que buena parte del conjunto urbano está en ruinas.
Este escenario sirvió para el rodaje de la película protagonizada por el fallecido Paco Rabal ‘El disputado voto del señor Cayo’, basada en la novela de Delibes, y uno de sus rincones es portada del libro ‘Los pueblos del silencio’. Y es que, a pesar de su aspecto decadente, es un enclave con especial encanto. Cuenta con fervientes defensores que piden a las instituciones un mínimo de infraestructura para que vuelva a ser habitable. En este solitario paraje destaca un sólido palacio realizado en sillería en el que aún lucen espléndidos escudos.
El camino de vuelta hacia Quintanilla discurre por la parte alta del cañón del Ebro. La vista sobre el río es única. Una imagen que, a buen seguro, nunca se desprenderá de la retina.
Aguas termales y microclima
Durante mucho tiempo, las guías que publicitaban la ruta del cañón del Ebro ponían como punto de partida a Valdelateja. Sin embargo, este pueblo pertenece al cañón del Rudrón, el afluente que más agua aporta al Ebro en esta zona. El error ha sido subsanado por las instituciones y, en la actualidad, la ruta que parte de esta localidad hacia Pesquera se denomina cañones del Ebro y Rudrón. Es en este paraje donde el afluente lleva más cauce, ya que a tan sólo dos kilómetros aporta sus aguas al Ebro y muere.
El río es parte importante de Valdelateja. Sus aguas discurren por el medio del pueblo y a su vera ha nacido un balneario. El manantial termal, de generosas y variadas propiedades, y los hermosos paisajes que lo rodean invitan al descanso y al ocio. Un singular microclima favorece la floración de pequeñas orquídeas por el camino que va desde el núcleo urbano hasta la casa de reposo.
La ruta del cañón de Rudrón comienza en una pequeña senda cerca de la iglesia. A unos dos kilómetros de distancia se enlaza con el cañón del Ebro, después de sortear rocas que forman vistosas cascadas. El Rudrón se nutre de las fuentes de Basconcillos del Tozo y Barrio Pañizares. Es un río resguardado, cuyos parajes deslumbran con una belleza agreste y salvaje.
Desde siempre ha sido un cauce fluvial de una gran tradición pesquera, ya que abundan las truchas. Sus aguas también sirven de refugio a la simpática nutria, que campa a sus anchas en esta zona. Otra ruta interesante que se puede hacer a pie siguiendo este río es la que parte de Hoyos del Tozo, lugar de anidamiento del buitre leonado, especie escasa y necesitada de protección, y desemboca en Moradillo del Castillo.







