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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Excursiones

RUTA HISTÓRICA
Caminos de plata
Las sendas antiguas constituyen una de las mejores maneras de descubrir los secretos de Castilla y León
La Ruta de la Plata sigue siendo aún hoy un itinerario muy atractivo para disfrutar de la enorme diversidad paisajística, humana e histórica.

13.06.07 - 17:37 -
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Imagen de la Plaza Mayor de Salamanca.
La Ruta de la Plata sigue siendo aún hoy un itinerario muy atractivo para disfrutar de la enorme diversidad paisajística, humana e histórica que encierran los pueblos y rincones por los que discurre. El tramo que atraviesa Castilla y León, además de ser uno de los más largos (380 kilómetros entre sus puntos más lejanos), permite conocer la pluralidad de esta comunidad siguiendo las huellas de los romanos.

El trazado principal de esta antigua calzada romana, entre Mérida y Astorga, constituyó una de las vértebras de la España romana. Su condición de camino empedrado llevó a los árabes a bautizarla con el nombre de Ba La Ta, denominación que derivó en la actual Ruta de la Plata. Los más de 300 kilómetros que distan entre el puerto de Béjar y el de Pajares ofrecen una rica tradición histórica y una compleja muestra de paisajes: sierras escarpadas, espacios a pie de monte, páramos, campos adehesados, campiñas, ríos, riberas... Como consecuencia de esta variedad, el muestrario humano no es menos sorprendente. Su aislamiento secular ha generado una autenticidad antropológica apreciable desde cualquier perspectiva y en cualquier lugar.

Béjar es el primer pueblo de la ruta en tierras salmantinas. Esta localidad recoge el testigo de la senda extremeña desde su privilegiado emplazamiento, repleto de tesoros artísticos como el Palacio Ducal, la finca del Bosque (un jardín renacentista) o las numerosas muestras de arquitectura religiosa. Es obligado desviarse hacia Candelario, un pueblo de extrema belleza con sus calles empedradas y sus construcciones populares, para disfrutar no sólo de su carácter acogedor sino también de su exquisita chacinería y sus quesos. Otro rodeo recomendable es el que nos lleva hasta la Sierra de Francia, próxima a estos paisajes bejaranos. Constituye el verdadero pulmón salmantino junto a la sierra de Gata, aún más pura.

El final de la sierra ya se columbra en Fuentes de Béjar, localidad cercana a una de las localidades salmantinas más populares: Guijuelo, que no deslumbra precisamente por sus muestras artísticas sino por la calidad de sus embutidos, que le han valido ser considerada cuna del jamón ibérico.

Asados y calderillo

El provechoso microclima de Guijuelo da paso a las llanuras salmantinas, que comienzan en la vega de La Maya, con su embalse de Santa Teresa. Tras pasar por Beleña, pueblo en el que se puede aún contemplar una antigua posada de arrieros, se llega hasta Salamanca. La entrada a la capital se realiza por el puente romano, cerca del cual se halla el mítico verraco ibérico contra el que el Lazarillo aprendió su primera lección de vida. De sobra conocida es la belleza acogedora de Salamanca, con sus innumerables monumentos, su plaza mayor y su ambiente estudiantil, que dota a esta ciudad de un gran movimiento durante todo el año. Pero este abrumador escenario salmantino no es, en el fondo, más que un hito en la Ruta de la Plata. Desde aquí se pueden tomar desvíos para conocer Ciudad Rodrigo o Las Arribes del Duero, un paisaje aún sin explotar.

Sin embargo, el trazado de la ruta nos lleva hacia el norte, por llanos vergeles que los árabes denominaron Armuña. Estas tierras charras cuentan con una gastronomía variada y distinta en función de la comarca. Además de los famosos embutidos ibéricos, son típicos los peces de Alba, los asados de Peñaranda, el farinato de Ciudad Rodrigo, el calderillo de Béjar o las lentejas de la Armuña. El final de la demarcación salmantina lo marca Izcala. Cubo de Vino es la localidad que nos adentra en tierras zamoranas. El monte bajo y la vegetación nueva conducen hasta la zona de Valparaíso, un espacio geográfico desbordante de historia.

Corrales del Vino, próximo a la capital, exhibe empaque en buen parte de sus casas y especialmente en su iglesia del siglo XIV, dedicada a María Magdalena. Pocos kilómetros más adelante, en un recodo del camino, aparece Morales del Vino, cuya fama se debe al soberbio edificio de su templo parroquial, de estilo plateresco, única muestra de este estilo en tierras zamoranas. Jambrina y Arcenillas merecen también una visita.

Zamora, con su hermoso emplazamiento sobre el Duero y su privilegiada evolución histórica, constituye una verdadera joya artística. Las murallas, el puente de piedra, las puertas, el castillo y sus numerosas iglesias animan al paseo en esta ciudad de escaso perímetro. Saliendo de ella, podemos desviarnos hasta Toro, que ofrece también un conjunto arquitectónico digno de admiración. En toda esta zona, el vino es un placer clásico que sirve para acompañar su variada gastronomía: la sopa de boda, el arroz a la zamorana, los habones de Sanabria, el moje de Aliste o el bacalao a la tranca.

Confluencia de culturas

El camino continúa y ofrece nuevas ramificaciones: La Hiniesta, donde cazaba Sancho IV el Bravo; El Campillo, pueblo que cuenta con uno de los templos visigóticos más antiguos de España, o Montamarta, con sus ruinas del monasterio Jerónimo. Todo ello, camino de Benavente, indiscutible recinto de confluencia de culturas, cuyo esplendor es hoy aún visible en todos sus monumentos. Al igual que ocurre en otros puntos de la ruta, cuenta con una afamada cocina, en la que destacan las truchas de Tera, la ternera de Sanabria o el bacalao.

Y desde allí llegamos a Astorga, que no conserva sus murallas romanas, pero sí mantiene un recinto amurallado no exento de grandiosidad. Esta localidad permite hacer un recorrido arqueológico que muestra los múltiples restos de un pasado milagrosamente incólume. Desde allí, a través de la comarca de los Maragatos, se vuelve hacia León, ya casi en el final de la ruta. Es como volver a los orígenes, desandando el Camino de Santiago, en dirección al emplazamiento del campamento romano que dio origen a la ciudad. Este trayecto hasta la capital leonesa discurre por lugares como Hospital de Órbigo, paso obligado de peregrinos, o el Santuario de la Virgen del Camino, centro de peregrinaciones y romerías.

Humedad interior

León se lenvanta entre los ríos Bernesga y Torío y esconde todo un muestrario del quehacer artístico: su catedral, la basílica de San Isidoro o la iglesia de San Marcelo son algunos hitos. Otro de sus atractivos es el Barrio Húmedo. Los leoneses dicen que esta zona del casco antiguo medieval recibe tal denominación no por su exceso de agua sino por la abundancia de locales en los que cargarse de chatos y suculentas tapas.

De camino hacia el puerto de Pajares, nos encontramos con bellos paisajes de montaña y varios pueblos que cruzan la ruta: La Robla, La Pola de Gordón o Nocedo de Gordón, donde se puede visitar el Santuario del Buen Suceso. Más adelante se sitúan Villanueva de la Tercia, lugar de importantes aguas termales; o Busdongo, uno de los últimos núcleos urbanos de este recorrido. Ya casi en nuestro destino, el pueblo de Arbas del Puerto cuenta con una joya poco conocida de de estilo románico: la Colegiata de Santa María de Arbas, cuya fundación se atribuye ­aunque sin mucha certeza­ a Don Pelayo, como acción de gracias por sus victorias sobre los árabes.

Desde aquí, nos podemos desviar y visitar la sorprendente cueva de Valporquero, uno de los procesos kársticos más importantes de la Península, o bien disfrutar de las pistas de esquí en Brañilin o San Isidro. Aunque siempre podemos extasiarnos ante el paisaje verde, desbordante de bosques y peñas, que ofrece esta tierra que mira el Cantábrico.

Datos de interés

Dónde alojarse:
En toda la comunidad castellano-leonense existen casas rurales, posadas y centros de turismo rural (edificios de arquitectura tradicional en los que se presta alojamiento, restauración y actividades complementarias) con precios que no superan las 5.000 pesetas por habitación.
Teléfonos:

Central de información de turismo rural:
902 203030
Oficina de turismo de Salamanca:
923 268571
Oficina de turismo de Zamora:
980531845
Oficina de turismo de León:
987237082



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