![]() Imagen del Río Pas. Su recorrido es aproximadamente de 57 km. Viniendo por Entrambasmestas y hasta la desembocadura al mar, cambia de dirección, pasando a ser Sur-Norte.
|
Los pasiegos son un pueblo ganadero seminómada y transhumante. Como los vaqueiros de alzada asturianos o los roncaleses, llegada la primavera se trasladan a las cabañas de los pastizales de altura, retornando a sus casas del valle con la otoñada. A esta transhumancia, que llevan a cabo desde tiempos inmemoriales, se le llama la muda.
El origen de los pasiegos es oscuro, pero se les tiene por descendientes directos de los cántabros. Su limpieza de sangre les benefició para ser elegidos monteros del Rey de Castilla; es decir, formaban parte de la guardia de cámara personal del rey.
Vías muertas
Nuestro paseo comienza junto a la estación abandonada de tren de la Yera. Este ferrocarril, llamado de Santander-Mediterráneo, jamás llegó a funcionar, pese a que en su construcción se abrieron algunos de los túneles más largos de España, como el de la Engaña, de unos siete kilómetros.
Empezamos a caminar pasada la curva de la carretera que lleva a la estación. Allí hay varias casas y una cabaña pasiega, cerca de un fresno. Esta construcción, como las miles similares que salpican los valles pasiegos, tiene dos pisos. La parte inferior se destina a cuadra para el ganado, de cuyo calor se aprovechan las personas que que viven en el piso superior, al que se accede por unas escaleras de piedra o patín. Presentan una rústica balconada de madera y se construyen herméticas a los vientos cierzo y regañón.
El camino bordea la cabaña por la izquierda y baja con fuerte pendiente hasta las otras cabañas, al borde del río Yera, que es como se llama al Pas en su nacimiento. Las fuertes pendientes son características de los valles pasiegos donde los pasiegos crían a sus vacas frisonas.
Para cultivar estas praderas, los pasiegos las estercolan llevando el abono a sus espaldas en unos cestos de varas de avellano llamados cuévanos; antiguamente, las pasiegas transportaban en ellos a sus bebés. Al llegar al río, no lo cruzamos por el primer puente, sino que seguimos caminando por la orilla izquierda hasta el segundo, que sí pasamos. Estos puentes de piedra, así como los muros que separan los prados, son de rocas areniscas, acarreadas por el río en su curso alto.
El paisaje pasiego es poco arbolado, pero junto a los muros del camino encontraremos avellanos, fresnos y robles pedunculados o cajigas. Avanzamos entre praderas de esmeralda y cabañas cubiertas de lastras de piedra arenisca oscura, de las que Unamuno decía que parecían tumbas. Dejamos a nuestra izquierda varios puentes y, en el séptimo, el camino nos lleva a la carretera. Caminamos por ella unos 200 metros y volvemos al camino de la Sel de la Canal donde el río se represa aprovechando una de sus cascadas naturales.
El viento del otoño sopla con fuerza estos días y arranca las bellotas de los robles que cubren el suelo del camino para alegría de los arrendajos, esos córvidos de colores vistosos, cuyos graznidos se oyen en el bosque o en los sotos del río que da sus aguas en Vega de Pas, capital del Valle donde podemos degustar los famosos sobaos pasiegos. Volvemos por el mismo camino o por la carretera local.


Desde Santander tomamos la carretera N-623 que lleva a Burgos. En Entrambasmestas nos desviamos a Vega de Pas. Allí subimos hacia el puerto de Estacas de Trueba y a unos 5 kilómetros sale una carretera, a la derecha, que lleva a la estación abandonada de la Yera. Pasada la curva sobre el río comienza el sendero.
Museo etnográfico de Vega de Pas. Cuevas del monte Castillo (Puente Viesgo). Colegiata de Santa Cruz (socobio).
Recorrido:
Unos 12 kilómetros ida y vuelta.
Dificultad:
Fácil.
Dónde comer:
Mesón de Borleña. Borleña de Toranzo. Tel. 942597643.
Dónde dormir:
Hotel Posada del Pas. San Vicente de Toranzo. Tel. 942594411.
Casa rural:
La casona de Linares. Selaya. Tel: 942590435 y 9425 90435.
Información:
Oficina de Turismo de Santander. Tel: 942310708.
Epoca recomendable:
Otoño.
Bibliografía:
Las tres villas pasiegas. Fundación Santillana. Santillana del Mar. 1985.







