El Correo

Helsinki, 29 nov (EFE).- El Ayuntamiento de Helsinki decidirá mañana si aprueba la construcción de un nuevo museo de la marca Guggenheim en la capital finlandesa, como propuso el ejecutivo local el 21 de noviembre.

El resultado de la votación, en la que participarán los 85 miembros del Consejo Municipal, es difícil de prever debido a la división de opiniones existente entre los partidos políticos y a que estos darán libertad de voto a sus ediles.

Las fuerzas de izquierda y los Verdes son mayoritariamente contrarios a que el museo se financie con fondos públicos, una opinión que comparten también los ultranacionalistas del partido Verdaderos Finlandeses.

En cambio, gran parte de los ediles conservadores y liberales apoyan la iniciativa porque la ven como una inversión que aumentaría el atractivo turístico de la ciudad, como ocurrió con el Guggenheim Bilbao hace casi dos décadas.

El Guggenheim Helsinki ha estado envuelto en la polémica desde que en 2011 se presentase la primera propuesta para su construcción, tras recibir el visto bueno de la Fundación Solomon R. Guggenheim de Nueva York.

El plan inicial contemplaba erigir un museo de unos 12.000 metros cuadrados especializado en el diseño y la arquitectura en un céntrico solar de la capital, con un coste estimado en unos 140 millones de euros.

En esta primera fase, la ciudad de Helsinki se gastó 2,5 millones de dólares en un estudio de viabilidad elaborado por la fundación neoyorquina que, obviamente, recomendaba su construcción.

Poco después, el Comité Ejecutivo del Guggenheim Bilbao dio también su visto bueno al proyecto, un requisito indispensable ya que la pinacoteca vasca tiene derecho a vetar la edificación de nuevos museos de la marca en Europa.

No obstante, la iniciativa no fue tan bien acogida como esperaban sus impulsores, entre ellos el alcalde de Helsinki, Jussi Pajunen, y pronto buena parte de la opinión pública y de los políticos locales se mostró reacia a financiar un museo privado con fondos públicos.

En 2012 el órgano ejecutivo municipal rechazó el proyecto por ocho votos contra siete.

Los principales motivos del rechazo fueron económicos, aunque también influyó que el alcalde no supo trasladar su visión a la opinión pública, a la que no consultó antes de lanzar la iniciativa.

La Fundación Guggenheim tomó nota de estos errores y en 2013 presentó una nueva propuesta con mejores términos económicos para Helsinki, a la vez que impulsaba un debate abierto entre la ciudadanía para intentar involucrarla en el proyecto.

En el nuevo plan la fundación rebajaba a 130 millones de euros (138 millones de dólares) el coste del museo, se hacía cargo de financiar el concurso para elegir el diseño del edificio y reducía de 30 a 20 millones de dólares el canon a pagar por el museo durante 20 años por usar la marca Guggenheim.

Además, creó la llamada Fundación de Apoyo al Guggenheim Helsinki junto a la Asociación Finlandesa de Hostelería y la Confederación de Industrias de la Construcción, para impulsar el proyecto y buscar financiación privada.

El proyecto revisado proponía la creación de una sociedad de riesgo compartido para financiar su construcción y mantenimiento, en la que la ciudad de Helsinki aportaría 80 millones de euros (84,9 millones de dólares) y la Fundación de Apoyo al Guggenheim Helsinki otros 15 millones (15,9).

El resto de los costes de construcción serían cubiertos mediante un crédito a 20 años a nombre de la nueva sociedad conjunta y avalado por el ayuntamiento.

El concurso arquitectónico lo ganó en junio de 2015 el estudio francés Moreau Kusunoki, con un complejo de madera negra y vidrio formado por nueve pabellones y una torre ubicado en el céntrico puerto sur de la capital.