El Correo

Vitoria, 19 oct (EFE).- Un estudio encargado por Emakunde ha constatado que algo más de 120.000 mujeres en Euskadi se encuentran en situación de exclusión social con graves problemas para residir en viviendas habitables, aunque son más los hombres que viven en las calles o duermen en albergues.

La directora de Emakunde, Izaskun Landaida, y el director del Centro de Documentación y Estudios (SIS), Joseba Zalakain, han presentado hoy en rueda de prensa en Vitoria el estudio "La exclusión grave en la Comunidad Autónoma Vasca desde una perspectiva de género".

Una de las principales conclusiones del informe es que, a pesar de que las situaciones más extremas de la exclusión residencial afectan mayoritariamente a los hombres, se ha tendido a minimizar o subestimar la situación de las mujeres con estos problemas.

Son 402 hombres los que no tienen ningún alojamiento, los conocidos como "sin techo", mientras que el estudio solo ha detectado a 41 mujeres en esta situación porque optan en su mayoría por dormir en casas de familiares o amistades, por mantener relaciones de pareja "insatisfactorias" o por intercambiar compañía o cuidados por residir en una vivienda.

Zalakain ha explicado que también son mayoría los hombres (1.044) que viven en alojamientos temporales, en albergues o en otros recursos sociales, frente a 426 mujeres.

Pero la proporción de mujeres con problemas de alojamiento se incrementa entre las personas que residen en "viviendas inseguras", es decir, bajo la amenaza de desahucios, en situación de arrendamientos precarios o en recursos sociales destinados a víctimas de violencia de género. Son 34.439 frente a 23.072 hombres.

Y la proporción entre sexos es similar en los casos de personas que residen en viviendas inadecuadas como chabolas y alojamientos muy precarios. En estos casos se encuentran 89.587 hombres y 85.128 mujeres.

En total, casi un 10 por ciento de la población vasca, unas 234.000 personas, están afectadas por lo que el estudio denomina "sinhogarismo y exclusión residencial grave".

El informe alerta sobre la "invisibilidad" de las mujeres sin hogar, que optan en su mayoría por alternativas a la calle o al albergue.

El impulsor del estudio ha explicado que la presencia menor de las mujeres en las calles se debe, por ejemplo, a que sufren más agresiones físicas o sexuales.

Además, disponen de más recursos sociales específicos para madres en situación de exclusión social, mayor apoyo familiar aunque "con contrapartidas que pueden coartar su autonomía", y tienen menos reparos a la hora de solicitar ayudas institucionales.

Zalakain ha planteado la necesidad de que las administraciones creen más recursos específicos habitacionales solo para mujeres, como albergues, y que en los mixtos se tenga en cuenta la perspectiva de género.

Por su parte, la directora de Emakunde ha señalado que el estudio demuestra "claramente" la importancia de investigar siempre teniendo en cuenta la perspectiva de género y ha constado que este informe concluye que la exclusión social, aunque menos visible, afecta en mayor medida a las mujeres.

A su juicio, los servicios sociales deben enfrentarse al reto de adaptarse a todas las realidades, también las menos visibles.