Madrid, 9 feb (EFE).- "Buenos días Alcalá, aquí el Antártico". Así se inició hoy una conferencia virtual entre la base "Gabriel de Castilla", en la isla Desengaño en el polo sur y la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad de Alcalá (UAH).
Con temperaturas veraniegas que no superan los dos grados y empezando la jornada por detrás de la hora peninsular, el equipo de la base relató vía internet los avances de sus investigaciones.
Efeverde asistió a la cita, convocada en abierto, pero dedicada principalmente a los estudiantes de la UAH.
El jefe de la misión, Miguel Ángel de Pablo, explicó la importancia de la recopilación de datos a la que está dedicado su equipo para determinar la estabilidad de la capa permanentemente congelada del suelo polar (permafrost) y su relación con el cambio climático.
También destacó el valor de la investigación de la Base en el proyecto de exploración marciana que se desarrolla conjuntamente con la NASA (Mars Science Laboratory), cuyo robot "Curiosity" fue lanzado el pasado mes de noviembre y alcanzará su destino en agosto.
En Marte, cuya superficie se parece mucho a la isla Desengaño, de origen volcánico, también se ha identificado permafrost, la capa que en la tierra permanece, por definición, congelada mas de dos años, independientemente del cambio de estaciones.
El estudio del permafrost está encaminado a evaluar la evolución del cambio climático en zonas en las que no hay glaciares, cuyo deshielo es un evidente indicio del aumento de las temperaturas, explicó el científico.
Según De Pablo, los datos recabados durante los dos últimos años del proyecto PERMAPLANET dirigido a estudiar la evolución del permafrost y el suelo congelado en las Shetland del Sur, indican una "aparente estabilidad" de la zona estudiada ante las variaciones de temperatura, aunque recalcó que son conclusiones preliminares que deberán completarse cuando acabe la campaña y se cotejen todos los datos.
El jefe de la Base, el coronel Antonio Cassal, explicó a EFEverde que desde que se instaló la nueva misión, el pasado 23 de noviembre y hasta el próximo 4 ó 5 marzo, cuando vuelvan a tierra, su principal preocupación es garantizar la seguridad del equipo, para que puedan cumplir con su trabajo en condiciones que, aún en el verano austral, se consideran extremas.
Con temperaturas que oscilan entre los dos grados y los cinco bajo cero, la sensación térmica es de hasta -20 grados en los glaciares, por el viento polar, y las aguas en las que se desarrollan muchas de las misiones rondan el punto de congelación (-1,8 grados/1 grados), por lo que el riesgo de una caída accidental sería mortal de necesidad.
"La protección del frío, con equipamiento adecuado de rescate, y un incremento calórico en la alimentación, es una de nuestras constantes preocupaciones", dijo.
En invierno, la estación está cerrada y las investigaciones se mantienen con sensores y mediciones autónomas, como el recién instalado por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) durante esta misión.
La Base "Gabriel de Castilla" se mantiene con grupos electrógenos alimentados con gasóleo, a la espera de consolidar un proyecto de paneles solares, y cuenta con certificación de gestión medioambiental.
España cuenta con otra base en el polo sur, la "Juan carlos I", en la isla Livingston. EFE