Brasilia, 9 feb (EFE).- La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha criticado hoy los métodos violentos de los policías en huelga en el estado brasileño de Bahía y ha mostrado su oposición a la eventual amnistía de los agentes acusados de actos de vandalismo.
"Considero legítimas las reivindicaciones en una democracia, pero hay formas correctas de reivindicar. No podemos admitir que se propague el pánico y el miedo, y que se creen situaciones no compatibles con la democracia", ha dicho la jefa de Estado en declaraciones a periodistas.
"No me parece que el aumento de los homicidios en las calles y el incendio de autobuses sea la forma correcta de conducir el movimiento. Ese tipo de práctica observada en Bahía no se puede admitir", según la mandataria.
"Por hacer reivindicaciones no se puede arrestar ni condenar a nadie, pero no se pueden amnistiar actos ilícitos ni crímenes contra personas, contra el patrimonio o contra el orden público", afirmó Rousseff al referirse a la amnistía pedida por los huelguistas.
Rousseff opinaba sobre la paralización policial de diez días en Bahía luego de que las cadenas de televisión divulgaran conversaciones telefónicas grabadas legalmente en las que el principal líder de los huelguistas, Marco Prisco, coordina con otro policía el incendio de dos camiones para bloquear una importante carretera.
"Quedé aterrada cuando vi esas grabaciones en la televisión porque muestran que hay otros intereses", ha dicho la presidenta al referirse a las conversaciones en que los policías planean extender la huelga a otros estados del país, comenzando por Río de Janeiro cuando falta una semana para el Carnaval.
Tras la divulgación de la grabación, los 245 policías atrincherados desde el martes de la semana pasada en la sede de la Asamblea Legislativa de Bahía abandonaron el lugar pacíficamente y, tras ser registrados por el Ejército, se dirigieron a otros locales en que están concentrados más huelguistas.
Los cerca de 1.000 militares que cercaban la Asamblea Legislativa desde el domingo sólo detuvieron a dos líderes de las paralización, entre ellos Prisco, contra los se había expedido órdenes de arresto por supuestamente ordenar actos vandálicos.
Los policías esperan reunirse este mismo jueves con representantes de la gobernación para intentar un acuerdo que le ponga fin a la paralización.
Pese a que el gobierno regional ofreció un aumento salarial que se acerca al reivindicado por los huelguistas, los policías mantienen su paralización por la negativa del gobernador de Bahía, Jacques Wagner, de conceder amnistía a los líderes.
Wagner ha manifestado su disposición de ofrecer una amnistía a los policías que participaron pacíficamente en las manifestaciones pero no a los responsables por actos vandálicos.
"No estoy de acuerdo de ninguna forma con procesos de amnistía que pueden herir la legalidad. Si se ofrece esa amnistía (para todos), el país se queda sin reglas", según Rousseff.
Según la secretaría de Seguridad Pública del estado, en los diez días de paralización se ha registrado en la capital Salvador de Bahía 146 homicidios, más del doble que en los diez días anteriores.
La huelga preocupa a las autoridades no sólo por el aumento de la inseguridad sino también por el posible impacto económico que puede tener en Salvador, ciudad que espera a decenas de miles de turistas para el Carnaval que comenzará el 16 de febrero. EFE