Alicante, 4 feb (EFE).- Los malos hábitos personales, como el exceso de exposición a los rayos solares, el tabaquismo o el consumo de alimentos carbonizados, entre otros, pueden representar la mitad de los factores relacionados con la aparición del cáncer.
Otro treinta por ciento se debe a un estilo de vida en el que predominan el estrés, el sobrepeso y la contaminación ambiental de una gran ciudad, según ha explicado a EFE el director de la Plataforma de Oncología del Hospital USP San Jaime de Torrevieja, Antonio Brugarolas, con motivo del Día Mundial del Cáncer, que se celebra hoy.
Brugarolas ha indicado que existen estudios que detectan una mayor incidencia del cáncer de mama en mujeres que han realizado turnos laborales nocturnos durante mucho tiempo.
La incidencia del cáncer se reduce entre un 30 y un 40 por ciento entre los habitantes de zonas rurales en comparación con los que residen en algún núcleo urbano, donde se registran alrededor de 600 casos al año.
"La civilización ha conseguido alargar la vida de las personas, pero, al mismo tiempo, está provocando la aparición de enfermedades que podríamos combatir" con una serie de hábitos, ha dicho Brugarolas.
Precisamente, en el desarrollo del cáncer tienen especial importancia los hidrocarburos aromáticos policíclicos, unos productos cancerígenos que contienen la carne requemada hecha a la parrilla o a la brasa, las patas fritas muy doradas o las tostadas muy hechas y, en general, los alimentos carbonizados.
Una manera de evitar la aparición de estos productos cancerígenos a la hora de hacer el pollo a la parrilla es sazonarlo con zumo de limón antes de cocinarlo.
Los hidrocarburos aromáticos policíclicos no sólo producen cánceres relacionados con el sistema respiratorio, sino que también afectan al páncreas y al riñón, entre otros órganos.
Otras de las sustancias relacionadas con la aparición del cáncer son las nitrosaminas, que se generan por la cocción y posterior enfriamiento lento de comidas que mezclan vegetales y carnes (guisos y potajes tradicionales).
Este carcinógeno puede derivar en un cáncer de estómago, aunque la mayor legislación al respecto y el hecho de almacenar la comida en los frigoríficos han provocado que su incidencia en la vida occidental actual sea menor.
Brugarolas ha destacado la importancia de la dieta mediterránea en la prevención del cáncer y ha señalado que existen alimentos antioxidantes, como "la fruta roja, la coliflor o el brócoli", que contrarrestan los citados agentes carcinógenos.
"Se dice, y con razón, que el cáncer es una enfermedad de los hábitos personales y del estilo de vida, por lo que es importante darse cuenta de que podemos evitar factores que promueven esta enfermedad", ha afirmado este especialista.
Sin embargo, a pesar de que se conocen algunos factores que influyen en la aparición de muchos tipos de cáncer, el itinerario biográfico de cada tumor es generalmente desconocido.
Es decir, después del primer cambio necesario y fundamental que produce una alteración de una célula cancerosa (llamado iniciación), se tienen que registrar otra serie de cambios asociados que pueden darse durante un periodo de latencia muy largo, que puede llevar entre cinco y cuarenta años.
Esta segunda etapa (promoción) presenta una incidencia múltiples de factores repetitivos y concatenados, que van seleccionado las características que confieren la agresividad al tumor maligno.
La Plataforma de Oncología del Hospital USP San Jaime de Torrevieja es un centro de referencia especializado en el desarrollo y aplicación de nuevas técnicas diagnóstico-terapéuticas del cáncer.
Cuenta con un equipo de diferentes especialistas, como farmacéuticos, médicos nucleares, psicólogos o biólogos, dedicados a la mejora y al estudio de los tratamientos del cáncer y su evolución. EFE