Vilanova i la Geltrú (Barcelona), 7 sep (EFE).- Joaquim "Purito" Rodríguez, nuevo maillot rojo de la Vuelta, ya conocía las sensaciones del liderato, pues en 2003 se enfundó dos días la camiseta amarilla, en una edición que comenzó en Gijón con una contrarreloj por equipos, en la que se impuso la ONCE, donde militaba entonces el ciclista catalán.
El equipo dirigido por Manolo Saiz ganó la cronometrada e Igor González de Galdeano estrenó el jersey amarillo. La segunda jornada cubrió el recorrido entre Gijón y Cangas de Onís, donde se impuso Luis Pérez y se puso de líder "Purito".
Una jornada después la etapa se disputó entre Cangas y Santander y ganó al esprint el italiano Alesandro Petacchi. Purito fue capaz de mantener el amarillo.
En la cuarta etapa, la victoria fue para el venezolano Unai Etxebarría y el liderato fue a parar a Isidro Nozal, también del ONCE. Desde entonces "Purito" no había comandado la general de la Vuelta.
Joaquim Rodríguez, a quien un día se le ocurrió subir un puerto simulando que se fumaba un puro para dar a entender la facilidad con la que ascendía, se quedó para siempre con el apodo de "Purito".
De 31 años, el ciclista catalán cambió este año su papel en un equipo ciclista. Pasó de ser el gregario de Alejandro Valverde en el Caisse D'Epargne a líder del Katusha ruso, la formación que apostó por él.
Salió de su anterior equipo con un campeonato de España de fondo en carretera (2007) y con la medalla de bronce en el Mundial de Mendrisio 2009 y en 2010 ha vivido su explosión.
El corredor de Parets del Vallés ganó la Vuelta a Cataluña, el Gran Premio Indurain, una etapa de la Vuelta al País Vasco y conquistó la etapa de Mende en el Tour.
En la décima etapa de la Vuelta, cerca de casa, en su tierra, alcanzó su sueño. Lo tenía pendiente desde hace unas cuantas jornadas, pero Igor Antón y un segundo que no le dieron los jueces árbitros en Xorret de Catí le habían cerrado el paso al podio. Ahora, con la llegada de la montaña, a "fumar" de nuevo, si puede y le dejan. EFE