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Miércoles, 16 mayo 2012
Agencias
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Miles de haitianos subsisten apretujados en carpas seis meses después seísmo

Puerto Príncipe, 11 jul (EFE).- Seis meses después del devastador seísmo que sembró la destrucción en Puerto Príncipe y otros puntos de Haití, miles de haitianos subsisten apretujados en improvisadas carpas en la capital, afectados por problemas de alimentación, salud y seguridad.
Coriolan Vanes, de 42 años, recuerda en declaraciones hoy a Efe la destrucción de su casa y la de su madre la tarde del 12 de enero pasado, y lamenta la muerte de su primo y los ataques de ansiedad que padece desde entonces.
"Nada ha mejorado en mi vida", afirma este hombre que hace labores de escribiente para rellenar impresos cerca de la Dirección General de Impuestos en la capital haitiana.
Su mejor opinión va dirigida hacia los esfuerzos internacionales en favor de su país.
"Ha sido algo muy bueno, y eso me ha mostrado que no estamos solos", dice.
Al igual que Vanes, Sainjitcia Berlis, de 59 años, que convive con otros desplazados en el populoso barrio capitalino de Cite Soleil, asegura que no ve cambio alguno tras el seísmo de 7 grados que causó 300.000 muertos, igual número de heridos y 1,2 millones de refugiados, según cifras oficiales haitianas.
Berlis perdió su casa y resultó con heridas en una pierna.
"Me gustaría que Haití volviese a ser como era, que puedas volver a comprar sin necesidad de tener mucho dinero", explica.
"Perdí a mi hermana y a mi primo. También perdí mi trabajo como mecánico porque el taller se vino abajo", dice, por su parte, Onel Paul, de 23 años.
Este joven ahora se dedica a trabajar en el programa "dinero por trabajo", en el que se asegura unos seis dólares al día trabajando en la retirada de toneladas de escombros.
Paul, quien vivía en el barrio Fort National, dice que las cosas han cambiado pero para lo peor, aunque es positivo con la ayuda exterior para la nación más pobre del hemisferio.
"Seré feliz si esto cambia", sentencia con una sonrisa.
Sin embargo, para el fotógrafo Charles Meryland, de 40 años, la ayuda internacional ha sido "una gran cosa", pero asegura que no ha recibido "nada de lo que trajeron".
"No veo que haya habido ningún cambio en mi vida. Lo que iba mal entonces, ahora va peor", precisa Meryland en el puesto callejero de fotografía que montó, tras colapsar el local que operaba en las proximidades del Palacio de Gobierno haitiano, también destruido. EFE
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